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La cultura de Estonia

20.04.2016

Estonia, situada entre Europa Oriental y Occidental, es una frontera cultural, o mejor dicho, un punto de encuentro entre culturas. En las tradiciones de nuestro país hay elementos originarios tanto del Este como del Oeste, es más, los estonios se han considerado siempre nórdicos y tienen una manera de pensar muy escandinava. Precisamente en las culturas periféricas y fronterizas suelen surgir los fenómenos y amalgamas más interesantes, condiciones que reúne precisamente Estonia. La cultura contemporánea estonia, a pesar del tamaño reducido del país, es tan variada que muchas veces cuesta encontrar denominadores comunes.

Música

Una de las tarjetas de visita de Estonia a nivel mundial es, sin duda, la música contemporánea. Los compositores Arvo PärtVeljo Tormis y Erkki-Sven Tüür seguramente no necesiten presentación para los amantes de la música, como tampoco los directores Neeme JärviEri Klas o Tõnu Kaljuste y la cada vez más reconocida Anu Tali, que han dirigido orquestas y coros en todo el mundo.

A lo largo de los siglos, la música y el canto han desempeñado un papel esencial en la supervivencia del sentimiento nacional estonio. La tradición de los festivales corales, que se inició durante el movimiento de la concienciación nacional del siglo XIX, sigue siendo uno de los fenómenos más característicos de la vida cultural estonia. En los últimos años, el Festival de Música Folclórica de Viljandi ha visto crecer su popularidad tanto entre el público joven como entre el más veterano, manteniendo vivo el estilo folclórico y dando a conocer las distintas ramas de la música tradicional.

Un grupo de aficionados a la música jazz ha conseguido durante décadas atraer a un numeroso público a los conciertos del Jazzkaar.

Los álbumes de músicos alternativos como Rulers of the DeepDave Storm y otros grupos, han recibido el reconocimiento del público en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y otros países. La música de artistas pop estonios (Ewert and the Two Dragons, Kerli) se escucha en muchos países de Europa y está presente en sus listas de éxitos; los representantes de Estonia Tanel Padar y Dave Benton ganaron el festival de Eurovisión en el año 2001.

Arte

El evento más esperado e importante de los últimos años en el mundo del arte ha sido sin duda la apertura de la nueva sede del Museo de Arte de Estonia, el KUMU, a principios del año 2006. El edificio del arquitecto finlandés Pekka Vapaavuori ganó el concurso de arquitectura celebrado hace ya más de diez años, y cuenta con reconocimiento internacional, pero para los ciudadanos seguramente lo más importante es la exposición que alberga. El Museo de Arte Estonio cuenta con más de ochenta años desde su creación, y por primera vez puede presentar al público una exposición permanente completa de arte estonio, desde principios del siglo XVIII hasta los años noventa. Tan amplia como la colección clásica es la de arte de la posguerra, que cuenta con obras de los vanguardistas Ülo Zoster, Leonhard Lapin, entre otros, y los favoritos del público Jüri Arrak Enn Põldroos. El museo también cuenta con una galería de arte contemporáneo y una gran sala para exposiciones temporales de arte estonio e internacional. El objetivo del KUMU es ser uno de los principales centros de arte en los países bálticos y convertirse en un lugar de encuentro de la vida artística de Escandinavia y de toda Europa.

Aunque el arte audiovisual no conoce barreras lingüísticas, la trayectoria de los artistas estonios en este campo ha sido más irregular que en la música. Desde el año 1997, la bienal de Venecia ha tenido un importante papel en la divulgación del arte contemporáneo estonio; entre los artistas representados, quizá los más conocidos sean Jaan Toomik y Ene-Liis Semper, así como Marco Laimre, Kaido Ole Marko Mäetamm, entre otros. De los artistas estonios residentes en el extranjero, el que más se ha destacado en las últimas décadas es Kalev Kostabi y su trabajo Kostabi World, realizado en Nueva York.

Literatura

Por influencia de la tradición protestante, la cultura estonia se ha centrado más en la palabra que en la imagen, incluso anteponiendo la literatura a otras formas de arte. En la caleidoscópica escena de la literatura actual tienen cabida gran cantidad de tendencias diferentes. Las obras de Jaan Kross, distinguida figura de las letras estonias que se refirió a la historia y al destino de la gente estonia, siguen siendo populares y muy conocidas

Igualmente influyente es la obra del polifacético Jaan Kaplinski, novelista, poeta, ensayista y traductor. Durante las últimas décadas, las obras de Tõnu Õnnepalu han resonado en el panorama literario estonio, y los textos de Hasso Krull han desempeñado un papel esencial a la hora de entender la cultura estonia. La prosa y la poesía de Viivi Luik combinan su sensibilidad histórica y su experiencia personal, mientras que Doris Kareva continúa la fuerte tradición de las poetisas estonias. Algunos de los escritores más populares en la actualidad son Andrus Kivirähk, con sus novelas costumbristas salpicadas de humor, y Kaur Kender y sus descripciones de la nueva sociedad capitalista estonia.

La traducción de obras extranjeras, desde clásicos literarios hasta textos esenciales de la historia de la cultura, ha adquirido una importancia clave desde la recuperación de la independencia del país. En la sociedad abierta actual las cuestiones del desarrollo y adaptación de la lengua estonia, hablada por menos de un millón de personas, así como la creación de vocablos propios en todas las áreas del conocimiento, son cada vez más actuales. Estas tareas las desempeñan las publicaciones periódicas sobre temas culturales, cuyo número de lectores es proporcionalmente muy alto.

Teatro

El teatro es un arte más complicado que las artes de creación individual, y evoluciona con más lentitud que estas. Después de unos años de recesión a principios de los 90, las salas de teatro estonias se han vuelto a llenar. El escenario más antiguo de Estonia, el teatro Vanemuine de Tartu, sigue ofreciendo al público conciertos, representaciones de teatro y espectáculos de danza. En Tallinn los más importantes son el Eesti Draamateater (Teatro Dramático de Estonia) y el teatro Estonia, en el que se representan funciones dramáticas y de ballet. Además, el Linnateater (Teatro de la Ciudad) se ha convertido durante los últimos años en el centro de la creatividad teatral, sobre todo gracias a su director Elmo Nüganen.

El teatro Von Krahl, con el artista Peeter Jalaka a la cabeza, trabaja continuamente con formas alternativas de escenificación. Escritor y director Mati Unt tuvo un gran papel en la formación del público estonio, introduciendo en la escena teatral estrategias y tácticas posmodernistas. El teatro más joven de Estonia, “NO99” ha despertado la atención y el interés más vivos bajo la dirección de Tiit Ojasoo, con su análisis experimental de las fronteras del arte de la representación.

El teatro al aire libre en verano se ha convertido en todo un fenómeno y un imán para el público, presentando todos los años nuevos escenarios y posibilidades de representación en ambientes naturales, fuera de los recintos habituales, de obras tanto ligeras como serias. Junto a los grupos de teatro nacionales más relevantes, cada vez van adquiriendo mayor importancia las pequeñas compañías independientes. Alrededor de la danza contemporánea se ha desarrollado también un círculo de grupos de danza, agencias y festivales.

Cine

En los últimos tiempos, paralelamente al desarrollo del teatro, ha renacido también el arte cinematográfico, más costoso en medios económicos y creativos, y ha madurado, junto a la vieja guardia de directores de cine (Jüri SillartPeeter Simm), una nueva generación de cineastas (Andres Maimik, Jaak Kilmi, Ilmar Raag, Veiko Õunpuu y otros). El acontecimiento cinematográfico más importante del año es, sin duda, el Festival de las Noches Oscuras (Pimedate Ööde Filmifestival), que reúne a cinéfilos de Estonia y de los países vecinos. Asimismo tiene gran afluencia de público el Festival de Cine Documental y Antropológico de Pärnu, organizado por el director de cine y polifacético moderador cultural Mark Soosaar. Desde hace décadas el género animalístico se ha convertido en marca distintiva de la cinematografía estonia, siendo considerado como tarjeta de presentación del mismo el dibujante de largometrajes de animación Priit Pärn, uno de los creadores más destacados en su disciplina a nivel mundial.

Diseño

La planificación del espacio vital ha adquirido la categoría de arte durante la última década. La arquitectura y el diseño urbano han sido temas constantes de debate durante los últimos años. Sobre todo en la capital, Tallinn, donde a escasa distancia del casco antiguo, declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, se levanta el centro moderno de la ciudad con grandes edificios acristalados, sedes de bancos y oficinas, hoteles y galerías comerciales. Asimismo han dado mucho de qué hablar los monumentos, valorados, no sólo por quienes evocan el complicado y a veces contradictorio pasado del país, sino también por los artistas y planificadores urbanísticos. Tanto en la vida cotidiana como en la experiencia cultural de los estonios está adquiriendo cada vez más importancia un tercer espacio, el medio virtual, que viene a sumarse a las dimensiones física y espiritual. Las nuevas tecnologías han dejado su huella en el desarrollo del arte visual, pero también están presentes como herramienta de comunicación en otras áreas culturales, valgan como ejemplo las revistas virtuales y las páginas Web especializadas. La amplia variedad de nuevas posibilidades tecnológicas ofrece a las pequeñas culturas una gran movilidad, y la posibilidad de sintonizarse con los constantes cambios del mundo sin perder su identidad.

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